La esposa del hombre que podría perder un ojo después de una pelea en la puerta de un colegio contó el origen de la pelea. En declaraciones a un canal de noticias, la mujer, llamada Anabela, afirmó que todo se originó en un entredicho con otra mujer en un grupo de WhatsApp que tiene con otros padres del colegio.

El hecho sucedió al mediodía del jueves en la entrada del Instituto Evangélico Americano, de la localidad bonaerense de Caseros. La pelea fue grabada por cámaras de seguridad. Según contó Anabela, su esposo fue golpeado por el marido de la mujer con la que había tenido la discusión por chat. El agresor está detenido, acusado de «lesiones graves».

“Puede perder el ojo por una piña con un anillo que llevaba. Quién sale a dar una vuelta al barrio con ese tipo de anillo”, contó la mujer. Agregó que la agresión “estaba organizada” por el abuelo y la madre de una nena que es compañera de su hija de cuatro años.

Las cámaras mostraron que la esposa del atacante encaró a Anabela. “Ella me pegó primero a mí, me metió una trompada en la puerta del colegio al lado de mi nena, mientras yo esperaba que saliera mi nena mayor”, relató. Un día antes había sido el entredicho por WhatsApp. Anabela dijo que en el chat la había amenazado. «Me dijo que me iba a matar a trompadas, porque se ofendió. Y yo hice la alerta al colegio”, contó.

Al parecer, Anabela habría hecho un comentario sobre la hija de la otra mujer, y se generó una discusión en el chat que Anabela cerró con la frase «no hablo con mamás luchonas». En declaraciones a LN+, se explayó: “Yo no le contesté porque no tenía nada que hablar con ella, no la conozco, no sé quién es. Empezó a enviarme mensajes privados, le bloqueo el número, me manda un audio diciendo que mejor tenga conducta porque la madre trabaja en el nivel primario y a mi hija en algún momento la iba a tener de maestra, con lo cual decido hablar con el colegio”.

Anabela contó además que recibió una llamada telefónica desde un número desconocido por parte de la mujer. “Me dijo que me iba a cagar a trompadas, porque yo le dije que no quería hablar”, apuntó. En la reunión en el colegio, horas antes del ataque, «me dicen que no me preocupe porque ella nunca va a buscar a la hija al colegio porque la retira la abuela que trabaja en el colegio”.

El momento en el que empiezan las piñas

Al mediodía, al ir a buscar a su hija, la mujer la encaró. «No recuerdo bien qué me dice pero algo así como: ´vení a decirme las cosas en la cara, sos la que me dice mamá luchona´. Al instante me mete una trompada y me quedo medio inconsciente”. Reaccionó y se fue adentro del colegio con su hija. «Entonces estoy con la secretaria del Jardín y la vicedirectora que quería mediar en la situación diciendo que era un aprendizaje, que nos teníamos que pedir disculpas mutuamente”.

Acto seguido, quiso hablar con la madre de la otra mujer, la abuela de la nena. «No me deja hablar mucho y me da a entender que lo que pasó es mi culpa. No me dejó hacerle escuchar los audios violentos que justificaban eso que dije”, sostuvo. Entonces le envió un mensaje a su marido, en el que le contaba que la mujer de la discusión del día anterior la había agredido.

Al rato, Esteban B. (46 años), marido de Anabela, se cruzó con Alberto M. (52), el esposo de la otra mujer. Cruzaron palabras y Esteban recibió golpes del otro hombre. Debieron intervenir efectivos de la Policía Bonaerense y de la Policía Federal que se hallaban en esa cuadra. La pelea también quedó grabada en las cámaras de seguridad. 

“Se ve que estaban esperando que yo saliera del colegio, sin importarles si yo iba a estar con mis hijas. Salgo, porque además tenía que retirar a mi nena más grande, y escucho gritos y había llegado mi marido y veo que ella fue a violentarlo. Veo que le pegan una piña y ya tirado en el piso les siguen pateando”, expresó Anabela. “Tuvimos la fortuna de que justo pasaba un patrullero y se dieron cuenta de la situación. Cuando se pudieron bajar recién ahí pudieron separarlos”, agregó.

Alberto M. quedó detenido en la Comisaría 1ª de Caseros y está a disposición de la la UFI 1 del Departamento Judicial de San Martín. Esteban B. fue derivado a una clínica de Ramos Mejía, donde los médicos tratan de evitar la pérdida de la vista en uno de sus ojos. La hija de Esteban y Anabela vio todo y, según su madre, «quedó traumatizada».